Fiordos de Noruega

La medusa casco (Periphylla periphylla) es una medusa luminiscente de color rojo de las profundidades del mar. © Franco Banfi.

Descubrimiento de vida silvestre secreta

VIAJAR POR LOS FIORDOS y los ríos siempre ha sido una parte importante de la vida en Noruega y Escandinavia. Ser testigo de primera fila de la belleza de los atardeceres en los fiordos o perseguir la aurora boreal mientras danza en las oscuras noches del otoño y el invierno boreal son experiencias que no nos debemos perder. Descubrir qué hay oculto debajo de la oscura superficie en los ámbitos submarinos inimaginables del lugar es igual de fascinante para los visitantes que eligen bucear en Noruega.

Llegamos al Aeropuerto de Trondheim (Trondheim Airport), donde los operadores turísticos Anja y Sven nos recogieron para viajar por carretera hasta Utvorda para acampar. Es el punto de partida ideal para descubrir ecosistemas poco convencionales en agua fría. El Namsfjorden y la costa del mar de Noruega son cajas de Pandora llenas de criaturas inusuales.

A la mañana siguiente nos preparamos para el primer buceo desde la embarcación y cargamos nuestro equipo una corta distancia hasta el muelle, donde el barco estaba amarrado. La elección del momento oportuno es crucial para bucear en Noruega dado que las corrientes de marea no esperan a nadie. Los operadores de buceo profesionales y experimentados también son esenciales. Dejamos el muelle sobre una superficie oscura solo con las ondulaciones de las olas que se formaban al costado de la embarcación. No había ningún barco a la vista —nadie con quien compartir el buceo más que nuestro equipo—. 

En las profundidades de las aguas de los fiordos noruegos prospera una fauna poco común.

Era una mañana agradable y templada de octubre, y el viaje no duró demasiado. Pronto llegamos al punto de buceo y nos apuramos para aprovechar la estoa de marea. Después de todos nuestros controles en la superficie, descendimos los primeros metros en agua turbia antes de alcanzar el agua oscura pero más clara a aproximadamente 30 metros (100 pies). 

Buceamos junto a un desprendimiento de rocas parcialmente sumergido en el fondo repleto de escombros. Este lugar no sería estimulante si alguien estuviera buscando criaturas bénticas coloridas, pero para nosotros era el primero de una maravillosa serie de descubrimientos de algunos de los preciados animales que teníamos ganas de observar y fotografiar. 

anémonas de mar plumosas
Un buzo se acerca a anémonas de mar pedunculadas en Trondheimsfjorden. © Franco Banfi.
platija bruja
La platija de bruja disfruta de fondos fangosos blandos en aguas profundas. © Franco Banfi.
Rebaño de ovejas
Un rebaño de ovejas se alimenta en una pradera cerca de Trondheimsfjorden. © Franco Banfi.

Una forma que no podíamos distinguir reflejaba nuestras luces, y aparecía y desaparecía en el agua oscura y entre las rocas. Aprovechando nuestra paciencia, determinación y curiosidad, seguimos las breves apariciones hasta que nos ganamos la confianza de un tímido y hermoso tiburón linterna de vientre de terciopelo —un pequeño tiburón linterna enano de aguas profundas—. Sentimos una felicidad inmensa al poder ser testigos de la presencia de un animal tan raro en nuestro primer buceo. 

El tiburón linterna de vientre de terciopelo es bioluminiscente, y sus fotóforos son difíciles de capturar bien en imágenes. Apagamos nuestras luces y nos turnamos para observar a este maravilloso espécimen, y todos disfrutamos de unos minutos con el tiburón linterna antes de que fuera el momento de salir a la superficie.

A lo largo de un fondo limoso y rocoso pasamos por encima de estrellas frágiles y erizos de mar,    
coloridas anémonas de agua fría y varios invertebrados...

 Por la tarde nos organizamos para el segundo buceo del día y nos dirigimos a Namsfjorden, un fiordo largo donde el agua de mar se encuentra con el agua dulce del río Namsen. Dirigimos nuestra atención a la boca del fiordo, donde alcanza el mar abierto de Noruega, y buceamos en la penumbra junto a una costa rocosa repleta de exuberantes jardines de kelp en las aguas superficiales y abundantes equinodermos y crustáceos. 

Después de un par de días buceando en distintos puntos de Namsfjorden, trasladamos nuestra base y el personal a una encantadora cabaña en la ribera del Trondheimsfjorden con un muelle para atracar la embarcación y una plataforma en el lado derecho para ingresar al agua. Trondheimsfjorden es el tercer fiordo más largo de Noruega, con más de 129 kilómetros (80 millas) de largo y una profundidad máxima de 617 metros (2.024 pies). 

Las islas bordean el municipio costero de Flatanger
En la periferia de la municipalidad costera de Flatanger al norte de Trondheimsfjorden se puede observar la presencia de islas. © Franco Banfi.
barco de pesca en las tranquilas aguas del fiordo
El reflejo de un barco pesquero brilla en las aguas tranquilas del fiordo. © Franco Banfi.
anémona de mar
La anémona de mar Protanthea simplex vive en aguas profundas. © Franco Banfi.

Con seis sistemas fluviales importantes que fluyen hacia él, Trondheimsfjorden tiene la producción biológica más grande entre los fiordos de Noruega. Las descargas de agua dulce generan la circulación estuarina y crean una estratificación entre el agua dulce y el agua de mar más densa. Los sedimentos que ingresan al fiordo bloquean la luz tenue que penetra la superficie de la cuenca, lo que da lugar a entornos superficiales aún más oscuros e incrementa el efecto de haloclina. 

Estas aguas superficiales oscuras en Trondheimsfjorden contienen ecosistemas y animales que normalmente se observan a profundidades que no podríamos alcanzar. En el arrecife de coral de agua fría más superficial del mundo pudimos ver corales duros Lophelia pertusa a solo 40 metros (130 pies). El tiburón fantasma pálido (Chimaera monstrosa) y la medusa casco (Periphylla periphylla) de forma triangular y del tamaño de un balón de fútbol se encuentran entre los otros habitantes de aguas profundas que se encuentran aquí. 

Pasamos la tarde preparando nuestro equipo para un buceo al atardecer y un buceo nocturno mientras esperábamos pacientemente las horas más oscuras. Nuestra estrategia funcionó perfectamente. Durante el buceo al atardecer nos concentramos en la medusa casco mesopelágica. Llegamos al lugar después de una breve travesía en un Zodiac e intentamos ingresar al agua con el mayor cuidado posible, algo que no fue sencillo con nuestros trajes secos y con el lastre apropiado. 

En un fondo limoso y rocoso pasamos por encima de ofiuras, erizos de mar, coloridas anémonas de agua fría y diversos invertebrados antes de alcanzar una profundidad de 30 metros (100 pies) en aguas oscuras llenas de partículas suspendidas. Había grandes cantidades de medusas casco que se alimentaban de copépodos y hacían que fuera difícil evitar la retrodispersión y tomar imágenes decentes. Las medusas casco —hermosas, luminiscentes y con un reflejo de color rojo en nuestras luces de buceo como cerezas descomunales— no son queridas y generalmente se las considera una molestia. Pero son increíblemente bellas cuando se desplazan a la deriva lánguidamente desde las profundidades hacia la superficie oscura, con sus 12 largos tentáculos colgando mientras bombean agua en sus enormes umbrelas gelatinosas. Después de su migración vertical hacia la superficie (y el alimento) al atardecer regresan a las aguas profundas antes del amanecer.

Un macho de Lumpsucker (Cyclopterus lumpus)
Un pez grumo macho protege su masa de huevos de color amarillo. © Franco Banfi.
Buceador sobre un alga de bosque (Laminaria hyperborea)
El kelp Laminaria hyperborea se encuentra en el noreste del océano Atlántico. © Franco Banfi.

El buceo nocturno después de la cena tenía una sorpresa para nosotros. Si bien teníamos la esperanza de ver un tiburón fantasma pálido, no esperábamos que sucediera. Mientras explorábamos grietas y fisuras a aproximadamente 35 metros (115 pies), dos ojos reflejaron nuestra luz y captaron nuestra atención. Nos desplazamos pacientemente apenas por encima del fondo arenoso y divisamos esos ojos varias veces en la oscuridad. Se volvieron intermitentemente más grandes hasta que pudimos ver a un tiburón fantasma algunas veces, con movimientos lentos, que aparecía y desaparecía, pero que finalmente no confió en nosotros y regresó a la oscuridad.

El simple hecho de ver uno fue emocionante, pero luego apareció otro más. Era un hermoso adulto que parecía ser más tranquilo y juguetón. Estaba buscando comida en el fondo y alrededor de unas rocas y no le importaba demasiado nuestra presencia aparte de la ayuda que le proporcionaban nuestras luces para localizar a su presa. 

Vida silvestre rara prospera en las profundidades de las próvidas aguas de los fiordos noruegos. Es un paraíso submarino para buzos experimentados con trajes secos y buceo profundo (pero no profundidades técnicas). Estar a gusto con el buceo nocturno también es esencial para aprovechar el viaje al máximo. Si quiere ver algunas criaturas extrañas que no encontrará en ninguna otra parte a profundidades recreativas, le encantará este destino.

Aeropuerto Gardermoen de Oslo
Oslo, Noruega - Aeropuerto Oslo Gardermoen OSL y estación de tren.

Cómo bucear en este lugar

Cómo llegar: puede volar a través de puntos estratégicos internacionales en Oslo, Copenhague o Ámsterdam hacia el Aeropuerto de Trondheim en el pueblo de Værnes. Si viaja vía Oslo, procure tener tiempo suficiente para pasar la aduana en el aeropuerto de Oslo. Deberá viajar en carro desde el aeropuerto de Trondheim hasta Namsfjorden o Trondheimsfjorden. Noruega utiliza el voltaje (230 V) y los enchufes europeos estándar (tipo C y F), y la moneda noruega es la corona (coronas en plural).


Corrientes: mientras que los operadores hacen su mejor esfuerzo para organizar buceos seguros y protegidos, recuerde que hay corrientes de marea, y evite cualquier cosa que lo ponga a usted, o a otros buzos, en riesgo. Cada buzo debe viajar con una boya de superficie de acción retardada y estar capacitado para utilizarla ya que es posible salir a la superficie lejos de la embarcación.

Condiciones: el buceo es mejor en octubre, cuando la luz del día es limitada y las temperaturas aún son templadas. Noruega goza de un clima templado debido a la influencia moderadora de la corriente del Golfo, pero debe prepararse para cambios climáticos repentinos, que también pueden ser sumamente variables. En octubre, las temperaturas oscilan entre los aproximadamente 3 °C y los 9 °C (38 °F y 49 °F), y puede haber lluvia y vientos fríos. 

© la revista - Q2 2023


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