Enfermedad disbárica

La enfermedad disbárica, o ED, está relacionada con una reducción de la presión ambiental que rodea el cuerpo. La ED abarca dos enfermedades, la enfermedad por descompresión (EDC) y embolia arterial gaseosa (EAG)La EDC es provocada cuando las burbujas presentes en los tejidos del cuerpo causan daños a nivel local. El EAG se produce cuando las burbujas ingresan en la circulación arterial, viajan a través de las arterias y potencialmente causan daños en los tejidos al bloquear el flujo de sangre en los vasos pequeños.

¿Quién puede tener una enfermedad disbárica?

La enfermedad disbárica puede afectar a buzos, aviadores, astronautas y personas que trabajan con aire comprimido. El factor de riesgo principal de la ED es una reducción de la presión ambiental, pero otros factores de riesgo aumentarán la probabilidad de sufrir una ED. Los factores de riesgo conocidos para los buzos son los buceos profundos o prolongados, el agua fría, el ejercicio intenso a profundidad y los ascensos rápidos.

Los ascensos rápidos contribuyen significativamente al riesgo de sufrir un EAG. Otros factores que pueden aumentar el riesgo de ED pero que carecen de pruebas concluyentes de asociación son la obesidad, la deshidratación, el ejercicio intenso inmediatamente después de salir a la superficie y la enfermedad pulmonar. Aún no comprendemos completamente los posibles factores de riesgo individuales. Algunos buzos tienen una ED con más frecuencia que otros a pesar de seguir el mismo perfil de buceo.

Casi cualquier perfile de buceo puede tener como resultado una ED, sin importar cuán seguro parezca. Los factores de riesgo, tanto conocidos como desconocidos, pueden afectar la probabilidad de sufrir una ED de muchas maneras. Se debe realizar una evaluación de un buzo para comprobar la presencia de una enfermedad disbárica en cada caso en particular. Al hacer un diagnóstico, se tienen en cuenta los signos, síntomas y perfiles de buceo del buzo.

Enfermedad descompresiva

La EDC (también llamada enfermedad por descompresión o enfermedad de Caisson) es producto de una descompresión inadecuada después de una exposición a una mayor presión. En algunos casos, es leve y no supone una amenaza inmediata. En otros, se puede producir una lesión grave. Cuanto antes se inicie el tratamiento de una lesión, mejores serán las probabilidades de que el individuo se recupere por completo.

Durante un buceo, los tejidos del cuerpo absorben nitrógeno (u otros gases inertes) de la mezcla respiratoria en proporción con la presión circundante. Siempre que el buzo permanezca a una presión constante, el gas no presentará ningún problema. Si la presión se reduce demasiado rápido, es posible que el nitrógeno salga de la solución y forme burbujas en los tejidos y el torrente sanguíneo. Las burbujas pueden desarrollarse como resultado de una violación de los límites prescritos, pero también pueden producirse incluso cuando se siguen las normas aceptadas.

Las burbujas que se forman en las articulaciones o cerca de ellas son la causa presunta del dolor articular (enfermedad por descompresión). Cuando se observan niveles altos de burbujas, el cuerpo puede experimentar reacciones complejas. La médula espinal y el cerebro normalmente se ven afectados, lo que puede causar entumecimiento, parálisis, deterioro de la coordinación y trastornos de la función cerebral superior. Si grandes cantidades de burbujas ingresan al torrente sanguíneo venoso, pueden producirse síntomas congestivos en los pulmones y, eventualmente, un shock circulatorio.

Embolismo arterial gaseoso

Si un buzo asciende sin exhalar, el aire atrapado en los pulmones se expande y puede provocar una ruptura del tejido pulmonar. Esta lesión, llamada barotrauma pulmonar, supone la liberación de burbujas de gas hacia la circulación arterial. La circulación distribuye las burbujas a los tejidos del cuerpo en proporción al flujo de sangre. Debido a que el cerebro recibe la proporción más alta de flujo de sangre, es el órgano principal donde las burbujas pueden interrumpir la circulación si se alojan en arterias pequeñas.

Esta interrupción de la circulación es un EAG, que se considera la forma de ED más grave. Es posible que el buzo haya hecho un ascenso en medio de un ataque de pánico o que haya contenido la respiración durante el ascenso. No obstante, el EAG puede producirse incluso si el ascenso es completamente normal. Las enfermedades pulmonares, como la enfermedad pulmonar obstructiva, pueden aumentar el riesgo de EAG.

Un buzo puede salir a la superficie inconsciente y permanecer así o perder el conocimiento dentro de los 10 minutos de salir a la superficie. Estos casos son verdaderas emergencias médicas y requieren una evacuación rápida a un centro de tratamiento.

El EAG puede implicar síntomas menores de disfunción neurológica, como sensaciones de cosquilleo o entumecimiento, debilidad sin una parálisis obvia o dificultad para pensar pero sin una confusión aparente. En estos casos, hay tiempo para que un especialista en medicina de buceo realice una evaluación más exhaustiva para descartar otras causas.

Al igual que la EDC, los síntomas leves pueden deberse a causas que no tengan que ver con el buceo, lo que puede demorar el tratamiento. Los síntomas pueden desaparecer espontáneamente, y el buzo puede no solicitar un tratamiento. Las consecuencias de esto son similares a una EDC no tratada. Puede haber daños residuales en el cerebro, lo que aumenta la probabilidad de que haya síntomas residuales después de un EAG futuro —incluso después de tratar el caso posterior.

Manifestaciones

EDC

Las manifestaciones de EDC más comunes son dolor articular y entumecimiento o cosquilleo. Las siguientes manifestaciones más comunes son debilidad muscular e incapacidad para vaciar la vejiga. La EDC grave es fácil de identificar porque los signos y síntomas son evidentes. Sin embargo, la mayoría de las EDC se manifiestan sutilmente con un dolor articular leve o una parestesia (una sensación de quemazón o cosquilleo anormal) en una extremidad.

Signos y síntomas

EDC

  • Fatiga inusual
  • Picazón en la piel
  • Dolor en las articulaciones o los músculos de los brazos, las piernas o el torso
  • Vértigo.
  • Zumbido en los oídos
  • Entumecimiento, cosquilleo o parálisis
  • Falta de aire
  • Sarpullido
  • Debilidad muscular o parálisis
  • Dificultad para orinar
  • Confusión, cambios en la personalidad o comportamiento extraño
  • Amnesia
  • Temblores
  • Andar tambaleante
  • Expulsión de un esputo espumoso con sangre
  • Pérdida del conocimiento o colapso

Nota: los signos y síntomas habitualmente aparecen dentro de los 15 minutos o hasta 12 horas después de salir a la superficie. En casos graves, los síntomas pueden aparecer antes de salir a la superficie o inmediatamente después. La demora en la aparición de los síntomas no es muy común, pero puede suceder, especialmente al viajar en avión después de bucear. En muchos casos, estos síntomas se atribuyen a otra causa como, por ejemplo, esfuerzo excesivo, elevación de cargas pesadas o incluso el uso de un traje de neopreno ajustado. A veces estos síntomas siguen siendo leves y desaparecen por sí solos, pero su gravedad puede aumentar hasta que sea obvio que algo está mal y que la persona necesita ayuda.

EAG

  • Mareo
  • Visión borrosa
  • Áreas con una disminución de la sensación
  • Dolor en el pecho
  • Desorientación
  • Espuma sanguinolenta de la boca o la nariz
  • Parálisis o debilidad
  • Convulsions
  • Pérdida del conocimiento
  • Cese de la respiración
  • Muerte

Prevención de la enfermedad disbárica

EDC

Los buzos deportivos deben bucear de forma conservadora, ya sea que usen tablas o computadoras de buceo. Los buzos experimentados a veces seleccionan una profundidad de tabla (en lugar de una profundidad real) de 3 metros (10 pies) mayor que lo que requiere el procedimiento estándar. Esta práctica se recomienda para todos los buzos, en especial cuando buceen en agua fría o en condiciones extenuantes. Los buzos deben tener cuidado al acercarse a los límites de no descompresión, especialmente cuando buceen a una profundidad de más de 30 metros (100 pies).

Evitar los factores de riesgo descritos anteriormente disminuirá el riesgo de EDC. Volar u otras exposiciones a grandes altitudes demasiado pronto después de bucear también puede aumentar el riesgo de sufrir una enfermedad por descompresión conforme se explicó en Volar después de bucear.

EAG

Siempre debe relajarse y respirar normalmente durante el ascenso. Las condiciones pulmonares como el asma, las infecciones, los quistes, los tumores, el tejido cicatrizal después de una cirugía o la enfermedad pulmonar obstructiva pueden predisponer a un buzo a un EAG. Si tiene alguna de estas afecciones, consulte a un médico con experiencia en medicina de buceo antes de bucear.

Tratamiento

El tratamiento para la enfermedad disbárica es la recompresión. El manejo temprano del EAG y la EDC es el mismo. Es fundamental que un buzo con un EAG o un caso grave de EDC sea estabilizado en el centro médico más cercano antes de ser trasladado a una chamber.

Proporcionar primeros auxilios con oxígeno de manera temprana es esencial y puede reducir los síntomas, pero esto no debe cambiar el plan de tratamiento. Los síntomas del EAG y los casos graves de EDC a menudo desaparecen después de respirar oxígeno de un cilindro, pero pueden volver a aparecer más tarde. Siempre debe comunicarse con DAN o un médico experto en medicina de buceo en los casos en que se sospeche de la presencia de una enfermedad disbárica —incluso si los signos y síntomas parecen haber desaparecido.

Las demoras en el tratamiento aumentan el riesgo de experimentar síntomas residuales. Con el tiempo, los daños inicialmente reversibles pueden volverse permanentes. Después de una demora de 24 horas o más, el tratamiento puede ser menos efectivo, y los síntomas pueden no responder a él. Incluso si se produjo una demora, consulte a un especialista en medicina de buceo antes de sacar conclusiones sobre la posible eficacia del tratamiento.

Después del tratamiento

Después del tratamiento puede haber síntomas residuales. Sentir malestar en la articulación afectada y alrededor de ella es común y normalmente desaparece en unas pocas horas. Si la ED fue grave, es posible que haya una disfunción neurológica residual. Los tratamientos de seguimiento, junto con la terapia física, pueden ayudar. Con un tratamiento inmediato, el resultado habitual es un alivio completo eventual de todos los síntomas.

En los casos graves de EDC, puede haber un efecto residual permanente como, por ejemplo, disfunción de la vejiga, disfunción sexual o debilidad muscular, entre otros.

En algunos casos de EDC neurológica, puede haber daños permanentes en la médula espinal, lo que puede causar síntomas o no. No obstante, este tipo de lesión puede disminuir la probabilidad de recuperarse de un caso posterior de EDC.

Un dolor articular no tratado que se atenúa puede causar daño óseo en áreas pequeñas. Si esto sucede en casos reiterados de EDC, puede haber suficiente daño para provocar que el hueso se vuelva frágil, o que las articulaciones colapsen o se vuelvan artríticas.

Cómo responder frente a una ED

Determine la urgencia de la lesión

Haga una evaluación inicial en el punto de buceo. Puede sospechar de la presencia de una enfermedad disbárica si observa algunos de los signos o síntomas enumerados anteriormente dentro de las 24 horas de salir a la superficie tras un buceo. Mientras espera la llegada de los profesionales médicos o que se realice una evacuación, elabore un historial lo más detallado posible e intente evaluar y registrar el estado neurológico del buzo. Fundamente su respuesta en una de estas tres categorías dependiendo de los síntomas: emergencia, urgencia o asistencia de manera oportuna.

De ser necesario, puede administrar primeros auxilios dentro del alcance de la capacitación que haya recibido, como se describe a continuación.

Emergencia

Los síntomas son graves y aparecen dentro de aproximadamente una hora después de salir a la superficie. El buzo puede perder el conocimiento. Los síntomas pueden avanzar, y el buzo estará visiblemente enfermo. El buzo puede estar profundamente mareado o tener problemas para respirar. Los síntomas neurológicos pueden manifestarse como alteración de la conciencia, marcha anormal o debilidad.

De ser necesario, (por ejemplo, si el buzo no respira y no tiene pulso), inicie las maniobras de RCP y tome medidas de inmediato para que el buzo sea evacuado. Inspeccione la vía aérea para comprobar la presencia de cuerpos extraños. Si el buzo accidentado necesita reanimación ventilatoria o cardíaca, debe estar acostado sobre su espalda. Vomitar en esta posición es peligroso; si esto ocurre, gire al buzo para colocarlo de costado hasta que la vía aérea esté despejada y la reanimación pueda continuar en la posición decúbito supino. Mientras espera que se realice una evacuación, elabore un historial lo más detallado posible e intente evaluar y registrar el estado neurológico del buzo.

Utilice oxígeno suplementario mientras administra ventilaciones para aumentar el porcentaje de oxígeno inhalado por el buzo accidentado. Incluso si la RCP tiene éxito y el buzo recupera la conciencia, continúe administrando oxígeno al 100 por ciento hasta que el buzo llegue al centro médico y que los profesionales de la salud tomen el control de la atención.

Urgencia

El único síntoma evidente es un dolor intenso que es invariable o que ha avanzado lentamente en el transcurso de unas horas. El buzo no parece estar en problemas salvo por el dolor, y los signos y síntomas neurológicos no son evidentes sin realizar un historial y un examen cuidadosos.

Administre oxígeno al 100 por ciento y líquidos por vía oral. No intente tratar el dolor con analgésicos a menos que el personal médico lo indique. Continúe suministrando oxígeno hasta la llegada al centro de tratamiento médico.

Asistencia de manera oportuna

Los síntomas no son visibles o han evolucionado lentamente durante varios días. Los signos o síntomas principales son dolores vagos o una sensación anormal, lo que podría indicar otra cosa distinta a una EDC. Elabore un historial de buceo lo más completo posible y realice un examen neurológico. Diríjase al centro médico más cercano para una evaluación.

Elabore un historial de buceo 

De ser posible, obtenga y documente la siguiente información para todos los casos sospechosos de enfermedad disbárica:

  • Todos los buceos (profundidad, tiempo, velocidad de ascenso, intervalos de superficie y mezclas respiratorias) durante las 48 horas anteriores a la lesión. Asimismo, tome nota de los problemas o los síntomas que se hayan presentado en cualquier momento antes, durante o después del buceo.
  • Los tiempos de aparición de los síntomas y su evolución después de salir a la superficie tras el último buceo.
  • Todas las medidas de primeros auxilios (incluso los tiempos y el método de suministro de oxígeno para emergencias) y su efecto sobre los síntomas.
  • Los resultados de un examen neurológico in situ.
  • Cualquier dolor articular o musculoesquelético, incluso la ubicación, la intensidad y los cambios con el movimiento o maniobras con carga.
  • Descripción y distribución de cualquier erupción.
  • Cualquier lesión traumática que se haya sufrido antes, durante o después del buceo.

Examen neurológico in situ

La información relacionada con el estado neurológico del buzo accidentado será útil para el personal médico. Realizar un examen del sistema nervioso central de un buzo accidentado poco tiempo después de un accidente puede ser valioso para el médico tratante.

El examen es fácil de aprender y cualquier individuo —aunque no tenga experiencia en medicina— puede realizarlo. Haga la mayor parte del examen que sea posible, pero no permita que eso interfiera con una evacuación rápida a un centro de tratamiento médico. (Encuentre las instrucciones en Examen neurológico in situ.)

Evaluación médica

Llame a los SME locales para trasladar al buzo al centro médico más cercano.

Volver a bucear después de una ED

Para los buzos deportivos, cuyo modo de ganarse la vida no es el buceo, un enfoque conservador ayudará a minimizar la probabilidad de que se produzca un accidente de buceo.

  • Después de una ED solo con dolor y ningún síntoma neurológico, puede considerar volver a bucear después de un mínimo de dos semanas.
  • Con síntomas neurológicos leves, considere hacerlo después de seis semanas.
  • Si tuvo síntomas neurológicos graves o tiene síntomas residuales, no debe volver a bucear.

Siempre debe consultar a un médico antes de volver a bucear. Si tuvo varios episodios de enfermedad disbárica, incluso si los síntomas no fueron graves y desaparecieron completamente, debe tener consideraciones especiales. Si tiene una ED cuando a otros buzos que bucean con el mismo perfil no les sucede, es posible que tenga una susceptibilidad alta. En estos casos, consulte a un especialista en medicina de buceo para determinar si puede volver a bucear de manera segura.

Ed Thalmann, M.D.

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