Bucear y perder la vida por langostas

Darren Hall con un buzo
El autor con un buzo en su último día de tratamientos en cámara hiperbárica.

CON AGUA CÁLIDA Y CRISTALINA, docenas de excelentes puntos de buceo y el segundo arrecife de barrera más grande del mundo cerca, Roatán, Honduras, es uno de los principales destinos de buceo y una parada popular en el circuito de cruceros. Pero el país tiene otras caras de las que los buzos y turistas no tienen conocimiento.

La isla de Roatán se beneficia del turismo, pero el territorio continental no. A lo largo de la Costa de los Mosquitos en el extremo oriental de Honduras, la pesca de langostas es una de las pocas oportunidades de los residentes de ganar dinero, pero crea verdaderos peligros para los trabajadores —especialmente aquellos que bucean para recolectar langostas—.

Estos trabajadores han recibido poca o ninguna capacitación, y algunos buzos consumen entre 20 y 25 tanques al día y a menudo bucean a una profundidad de hasta 55 a 58 metros (180 a 190 pies) en buceos consecutivos. Hacen esto sin el equipo adecuado y permanecen bajo el agua hasta que casi se quedan sin aire, antes de salir a la superficie rápidamente el tiempo suficiente para conectar su regulador a un nuevo tanque y volver a descender.   

Como los buzos experimentados saben, esta es una receta perfecta para sufrir una enfermedad por descompresión (EDC). Tomé conocimiento por primera vez de los problemas con el buceo para recolectar langostas en 2014, cuando estaba en una clínica y vi a numerosos pacientes, casi todos residentes, que estaban en sillas de ruedas o usaban muletas mientras esperaban recibir un tratamiento en cámara hiperbárica para una EDC. 

Mi hijo y yo realizamos el curso de certificación de técnico en medicina de buceo (DMT, por sus siglas en inglés) de la Junta Nacional de Tecnología Médica Hiperbárica y de Buceo (National Board of Diving and Hyperbaric Medical Technology) en 2015 y comenzamos a desempeñarnos como voluntarios en la clínica de medicina hiperbárica de Roatán. Desde entonces hemos tratado a cientos de buzos, en su mayoría trabajadores de pesquerías de langostas hondureños que sufren de algún grado de parálisis a causa de una EDC, la mayoría de la cintura hacia abajo y muchos en la mayor parte de su cuerpo..

En febrero de 2018 tratamos a John, un buzo recolector de langostas de Guanaja que trabajaba para mantener a su esposa y sus tres hijos. Cuando llegó a la clínica estaba paralizado del cuello hacia abajo y recibió más de 30 tratamientos en cámara hiperbárica a lo largo de un mes. 

El propietario del barco normalmente es responsable de pagar por los tratamientos de los buzos recolectores de langostas y cualquier costo relacionado con ellos, pero John estaba buceando de forma independiente y era personalmente responsable. Si bien la clínica solo les cobra a los buzos recolectores de langostas el costo de los productos utilizados (por ejemplo, oxígeno, medicamentos y suministros), los gastos pueden acumularse después de varios tratamientos. Tuvimos la posibilidad de reunir fondos de varios contribuyentes privados para que John pudiera recibir los tratamientos recomendados.  

Los tratamientos en cámara hiperbárica normalmente mitigan la parálisis total o parcialmente en la mayoría de los pacientes. Cuando dimos de alta a John, aún estaba paralizado de la cintura hacia abajo y necesitaba terapia física. Debería regresar para recibir más sesiones en cámara cuando hubiera fondos disponibles.

Permanecimos en contacto con John y su familia durante los meses siguientes. Su esposa tuvo que renunciar a su trabajo para convertirse en una cuidadora a tiempo completo. Los ayudamos financieramente cuando era posible y pudimos visitarlos en su casa a comienzos de octubre de 2019. Lamentablemente, la salud de John se deterioró debido a distintas complicaciones y murió más adelante ese año. 

A partir de este año, he colaborado con más de 1.000 tratamientos individuales de buzos recolectores de langostas. En febrero de 2020 me reuní con 24 buzos recolectores de langostas que trabajaban en Guanaja para ayudarlos a comprender los peligros que suponen los buceos profundos repetitivos. Identifiqué las medidas que debían implementar para mejorar su capacidad para bucear y continuar manteniendo a sus familias de manera segura. 

Establecimos un sistema donde los buzos pueden tomar prestada una computadora de buceo donada por Shearwater a la municipalidad de Guanaja y devolverla al final del día. Trabajo estrechamente con el alcalde de Guanaja para garantizar que los buzos recolectores de langostas utilicen el equipo correctamente y hagan su trabajo de manera segura. Los buzos saben que la computadora limitará sus buceos mucho más de lo que desean. Combatir sus prácticas anteriores y reforzar una mentalidad de la seguridad ante todo es un esfuerzo continuo. 

Pensamos continuar trabajando de cerca con funcionarios del gobierno de Guanaja y ampliar el programa de educación si tenemos los recursos necesarios. Esperamos que este trabajo reduzca la cantidad de muertes y lesiones en la pesca comercial de langostas y nos permita pasar menos tiempo trabajando en el aspecto de tratamiento de la cámara hiperbárica y más tiempo en la educación y seguridad de los buzos. 

Además de mi participación en la clínica, recientemente comencé una iniciativa para educar a los trabajadores de la pesca comercial de langostas de Guanaja sobre técnicas de buceo seguras. Continuar brindándoles los equipos y conocimientos que necesitan para hacer su trabajo de manera segura puede ayudarlos a mantenerse a ellos mismos y a sus familias —con suerte sin las consecuencias a corto y largo plazo de una EDC grave—.

paciente paralítico recibiendo tratamiento
Un paciente que está paralizado del cuello hacia abajo se prepara para recibir un tratamiento de la tabla 6.
Shearwater Research donó un ordenador de buceo Perdix
Shearwater Research donó una computadora de buceo Perdix a la municipalidad de Guanaja.

© Alert Diver - Q2 2023

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