Las Maldivas

Las Maldivas son uno de los destinos de buceo más increíbles del mundo para nadar con mantarrayas. Los operadores de buceo han descubierto estructuras de coral superficiales que albergan constantemente a los peces que se desempeñan como limpiadores de los parásitos de las mantas. A medida que los peces llegan para que los limpien, los buzos que se acercan con cautela y cuidado pueden tener un encuentro muy cercano e inofensivo.

Un paraíso de mantas y mucho más.

SI BIEN EL MUNDO AÚN ESTABA MAYORMENTE CONFINADO con restricciones de viaje, mis redes sociales estaban repletas de maravillosas fotos de las Maldivas. Las Maldivas abrieron antes que la mayoría de los destinos de buceo extranjeros, por lo que había mucha inspiración fotográfica para nuestro viaje en mayo. La cobertura en línea incluía los tiburones ballena, mantarrayas, tiburones tigre y arrecifes tropicales coloridos que esperábamos estuvieran esperándonos.

Todo lo que debíamos hacer era llegar allí, algo sencillo según los estándares de viajes de buceo exóticos. Un vuelo directo de Miami a Doha, Catar, demoró 14 horas, y luego una conexión de cinco horas me llevó al aeropuerto internacional de Malé, la capital de las Maldivas. Si bien eso es mucho tiempo, en especial si consideramos la escala en Doha, también es sencillo, lo que vuelve a las Maldivas más accesibles que la mayoría de los destinos de buceo de clase mundial. Si bien Miami era conveniente para mí, otros miembros de nuestro grupo partieron desde Nueva York, Seattle, Houston y Los Ángeles. Existen otras vías de acceso estadounidenses y europeas a las Maldivas, que depende del turismo. El fácil acceso aéreo es el lubricante que mantiene las ruedas del comercio en movimiento.

Desde Malé, una lancha o un avión puede trasladar a los visitantes a un centro turístico en tierra en una de las muchas islas bordeadas por arena blanca —hay 1.192 islas registradas en 26 atolones en toda la región de las Maldivas—. Al igual que nosotros en este viaje, usted también puede subirse a una embarcación de vida a bordo para disfrutar de uno de los muchos itinerarios posibles. Sin importar cómo lo haga, las oportunidades de buceo están alejadas de la congestión de la capital y en medio de un mar azul. Afortunadamente, estar lejos de la capital no significa necesariamente que sea un viaje a un lugar distante —hay buenos puntos de buceo a un viaje en barco de menos de 30 minutos y por todo el archipiélago—.

Una breve vista general de la estructura de los arrecifes de las Maldivas ayuda a explicar las oportunidades de buceo. Las Maldivas incluyen montañas volcánicas sumergidas, lo que proporcionó el sustrato para la colonización de corales. Los atolones de coral bajos se formaron sobre estos picos y el aumento cada vez mayor de los niveles del mar dieron lugar a extensos arrecifes periféricos. En la actualidad, estas islas son solo las cimas de montañas sumergidas y están en riesgo de que el mar (geográficamente hablando) las sumerja en breve. Hay grandes desarrollos de apartamentos en construcción en Malé para albergar a residentes de las islas periféricas que están perdiendo tierra, pero el turismo continúa creciendo a pesar del problema de infraestructura.

El buceo varía según si se encuentra en un canal, faru, thila o giri. Los buzos normalmente ingresan al agua en los canales situados entre el mar abierto y las lagunas en una corriente entrante por dos motivos: lleva el agua del mar azul a través del canal, y una marea saliente lo arrastraría hacia el vasto océano en lugar de una laguna tranquila y protegida, donde es más fácil y seguro volver a subir a la embarcación de buceo.

Un dhoni de buceo se acerca lentamente al arrecife superficial frente al océano Índico, y un canal conduce a una laguna protegida.

En el punto de buceo conocido como Fish Tank es común ver morenas de diferentes especies cohabitando en las mismas grietas del arrecife.

Un majestuoso pez ángel visita una estación de limpieza en Fahalla Thila.

Los farus son arrecifes circulares que se elevan del lecho marino, normalmente dentro de un canal. La corriente y los nutrientes que se desplazan con cada cambio de la marea indican que hay muchos farus buenos con crecimiento de corales blandos. En una marea óptima, se puede observar una buena acción pelágica en el punto de encuentro de las corrientes. Un thila comienza en aguas más superficiales dentro de los atolones y puede ser lo suficiente pequeño como para circunnavegarlo en un buceo. El giri a menudo es más pequeño, pero estos términos con frecuencia son intercambiables. Ambos carecen de la estructura circular y, en cambio, presentan un promontorio superficial con una concentración de coral. 

Esto es relevante porque el tipo de buceo depende de la marea, dónde está situada la estructura en relación con el canal y si es un área protegida de la corriente. Para nuestro grupo de fotógrafos algunos de los buceos a la deriva a través de los canales resultaron poco productivos. Si bien había muchas cosas para fotografiar, era difícil detenerse el tiempo suficiente para montar la escena. A menudo optábamos por un buceo en un arrecife tranquilo en lugar de un buceo a la deriva a alta velocidad. Las Maldivas brindan abundantes opciones dependiendo de las preferencias del grupo.

Malé se encuentra en el extremo sur de North Malé Atoll, y esta área está bien explorada, con docenas de puntos de buceo de calidad. Iniciar nuestra expedición aquí permitió que las maletas que no habían llegado en el vuelo internacional arribaran mientras aún estábamos cerca del aeropuerto. 

Se puede alejar mucho más para comenzar, y diversos itinerarios de embarcaciones de vida a bordo han evolucionado para respaldar intereses de buceo específicos. Un itinerario en el sur puede aumentar la probabilidad de tener algún encuentro con tiburones. Addu y Fuvamulah son conocidos por la presencia de tiburones tigre, guitarra, azotadores, martillo, oceánicos de puntas negras, ballena y de puntas plateadas, además de mantas gigantes y de arrecife. Si bien eso suena emocionante, no iríamos muy al sur esta vez, pero puede ser el itinerario para mi próxima visita.

Las Maldivas incluyen montañas volcánicas sumergidas, lo que proporcionó el sustrato para la colonización de corales. Los atolones de coral bajos se formaron sobre estos picos y el aumento cada vez mayor de los niveles del mar dieron lugar a extensos arrecifes periféricos.

El país es tan vasto en lo que se refiere a atracciones marinas que es imposible equivocarse sin importar dónde navegue su embarcación de vida a bordo. El archipiélago abarca casi 90.649 kilómetros cuadrados (35.000 millas cuadradas), y se extiende más de 820,8 kilómetros (510 millas) de norte a sur y 128,7 kilómetros (80 millas) de este a oeste. A medida que se aleja de Malé, puede elegir entre itinerarios populares, incluso los atolones Ari y Rasdhoo o quizás Baa Atoll, que es famoso por la enorme cantidad de mantarrayas que a menudo residen en la Bahía de Hanifaru entre julio y noviembre. O tal vez quiera dirigirse al sur para visitar Mulaku, Vaavu y Kolhumadulu, que es lo que hicimos nosotros en mi viaje a las Maldivas en 2016.

Las embarcaciones que parten de Malé pueden seguir una ruta circular ya sea en sentido horario o antihorario. Nosotros elegimos navegar en sentido antihorario para permanecer dentro del alcance del aeropuerto y comenzamos con Rasdhoo Madivaru. El buceo de verificación nos ayudó a ajustar nuestra flotabilidad y repasar habilidades de buceo que se habían deteriorado durante las restricciones de viaje. Sin esperar demasiado, ingresé al agua con una lente macro de 50 mm pensando que la claridad del agua sería reducida, pero que al menos habría buenos peces. Los peces no me decepcionaron, y la visibilidad me sorprendió. Teníamos una claridad de al menos 24 metros (80 pies) y una temperatura del agua de 29 °C (84 °F), por lo que estaba muy cómodo con mi traje de 3 mm. Casi inmediatamente encontré un gran banco de pargos de rayas azules y uno de mis habitantes del arrecife del Indo-Pacífico favoritos: el pez ballesta payaso. Meros de coral y peces mariposa de nariz larga decoraban el arrecife inclinado, mientras anémonas huésped y sus peces payaso residentes proporcionaban sujetos dispuestos a pulir las habilidades fotográficas algo olvidadas de nuestro grupo.

Las luces brillantes situadas en la parte posterior de la plataforma de buceo a veces atraen camarones y plancton, que, del mismo modo, pueden atraer al icónico organismo filtrador: el tiburón ballena.


Michael Aw fotografió a este tiburón tigre en las islas del sur de las Maldivas.

Me sorprendió que nuestro segundo buceo sería en una estación de limpieza de mantas en North Ari Atoll porque tenía el potencial de ser un punto destacado de cualquier viaje de buceo en las Maldivas. Creí que la tripulación guardaría las oportunidades excepcionales para más adelante en la semana, pero la dirección de nuestro viaje cambió sus prioridades. La estación de limpieza fue verdaderamente espectacular, no solo por la interacción de las mantas, sino por las criaturas que encontramos mientras esperábamos la llegada de las mantas. De acuerdo con nuestro informe de seguridad, la marea dominante nos indicaría qué lado de una formación de coral superficial en particular debía ocupar nuestro grupo. Los peces que limpiaban las mantas residían allí, así que lo único que teníamos que hacer era esperar y no abrumar a las mantas cuando finalmente llegaran. 

La espera podría haber sido tediosa si no hubiera sido por el gran banco de pargos rojos jorobados en la periferia de la cabeza de coral. Nuestra disciplina para permanecer en el lugar y esperar la acción fue puesta a prueba cuando una tranquila raya águila llegó allí y toleró que yo nadara junto a ella a 60 centímetros (2 pies) de distancia. Al darme cuenta de que cuanto más nadara con la raya águila, más tendría que nadar para regresar a la estación de limpieza cuando llegaran las mantas, di la vuelta justo a tiempo para ver a las mantas acercándose desde algún lugar que solo ellas conocían. El grupo hizo exactamente lo que la tripulación de buceo nos había dicho: permanecer en el fondo y dejar que las mantas se acercaran a nosotros.  

Tal como predijo la tripulación, un joven tiburón ballena vino a cenar. Medía quizás 5,5 metros (18 pies) y definitivamente no se iría a ninguna otra parte mientras se sirviera comida. Teníamos todo el tiempo que quisiéramos para hacer snorkel con el tiburón ballena. Horas más tarde nos fuimos a la cama con el tiburón ballena aún en la popa.

Cuando me acomodé nuevamente, observé que una de las mantas se desplazaba a pocos centímetros por encima de la cubierta tipo domo de mi amiga Paula Selby. Obtuve algunas imágenes estupendas de la interacción desde el costado, pero sentí envidia de la posición estratégica de Paula hasta que vi la extensión de su cubierta y me di cuenta de que debía estar fotografiando con una lente de zoom de 16-35 mm. Eso es bastante amplio para la mayoría de las cosas, pero el vientre de una manta a 15 cm (6 pulgadas) de la cubierta no sería más que una manta blanca colocada desde arriba. Aun así, fue una experiencia sensacional para ella, y continuó así por dos minutos. Felizmente, la manta hizo un círculo alrededor de ella, lo que le permitió obtener una vista lateral.

Los siguientes dos buceos en Bathala Thila y Hafsa Thila requirieron un poco de autocontrol porque había tantas anémonas diferentes amontonadas con sus coloridos mantos expuestos, y ¿cuántas puedes fotografiar en tu vida? Aparentemente algunas docenas más, a juzgar por la carpeta de imágenes de Maldivas de ese día. Al menos fotografié algunos peces ballesta payaso y soldados raya-negra más para agregar un poco de variedad al día.

El buceo nocturno en Maaya Thila fue una anomalía del agua cristalina que habíamos tenido más temprano ese día; con la marea saliente, la visibilidad no pudo haber sido de más de 9 metros (30 pies). Intentamos caer en un pináculo, pero no pudimos verlo y nos perdimos la cima. Mientras reacomodaba mi boya de superficie que se había inflado accidentalmente, descendí de manera constante a mayor profundidad hasta que me encontré arrodillado en el fondo de arena a (¡ay!) 35 metros (116 pies). Esto demuestra que hacer 6.000 buceos no evita las insensateces, pero el descenso profundo no nos perjudicó. Mi compañero de buceo y yo regresamos a la cima del pináculo a 7,6 metros (25 pies), donde debíamos estar, y fotografiamos rayas jaspeadas, jureles y tiburones de arrecife de puntas blancas.

Valerie Rutledge utiliza su iPhone en una caja estanca SeaLife SportDiver para fotografiar corales blandos en Fohtheyo Kandu. photograph soft corals at Fohtheyo Kandu.

El buceo matutino continuó con nuestra trayectoria hacia el sur hacia Fish Headun punto de buceo en Mushimasmigili Thila. Era más similar a Fish Soup debido al banco de ídolos moros que anulaban la luz en el punto de encuentro de las corrientes de la isla. También tuve encuentros estupendos con una dócil tortuga carey y un gran banco de pargos de rayas azules. Ese es un punto de buceo que hubiera vuelto a visitar, pero fue bueno debido a la marea entrante, y la energía hubiera amainado con la marea tranquila. Fue mejor dejarlo en la memoria —y en las tarjetas de memoria— y avanzar a la siguiente aventura, otra estación de limpieza de mantarrayas en Mahibadhoo Rocks.

Los protocolos se mantuvieron prácticamente iguales, y nuestro grupo se situó a lo largo de la periferia de la corriente descendente del arrecife superficial. En este buceo, Tracey Bennett obtuvo el beneficio del vientre de la manta que descendió sobre su domo, el animal que tocó el domo de manera sumamente suave antes de elevarse hacia el arrecife para que la limpiaran.

El primer buceo del día siguiente fue en un canal con una fuerte corriente que lo atravesaba. Durante el informe de seguridad el divemaster nos informó que nos lanzaríamos a un promontorio rocoso que se proyectaba hacia el mar abierto y, con la corriente entrante azotando, deberíamos usar nuestros ganchos de arrecife para sujetarnos a un trozo de roca y esperar a que los tiburones se nos acercaran. El truco era que esto era a 27 metros (90 pies), por lo que no tendría demasiado tiempo, e implicaba que un tiburón de arrecife gris podría acercarse a solo 1,5 o 1,8 metros (5 o 6 pies) como mucho. Tendría suerte si pudiera experimentar algo más que una pasada distante. Esto no me permitiría obtener una foto de un tiburón de clase mundial, por lo que me separé del arrecife y me desplacé a la deriva por el canal. 

Un buceo extremo en un canal era suficiente para mí. Cuando llegó el momento del siguiente buceo, quise conocer las opciones y le consulté a la tripulación sobre lo que desde la superficie se veía como un arrecife inclinado. Era un lugar aleatorio en el que rara vez habían buceado, pero por un arrecife saludable y coloridos peces tropicales de arrecife, resultó ser uno de los mejores buceos del viaje. El pez ballesta payaso ubicuo también estaba aquí, pero como el arrecife era tan inmaculado, los fondos eran increíbles. Tuve una gran serie de fotos con majestuosos peces ángel muy accesibles antes de continuar con un pez mariposa de nariz larga que estaba haciendo lo que su forma anatómica le mandaba: hurgar dentro de diminutas fisuras de coral para alimentarse.

El país es tan vasto en lo que se refiere a atracciones marinas que es imposible equivocarse sin importar dónde navegue su embarcación de vida a bordo. El archipiélago abarca casi 90.649 kilómetros cuadrados (35.000 millas cuadradas), y se extiende más de 820,8 kilómetros (510 millas) de norte a sur y 128,7 kilómetros (80 millas) de este a oeste.

Esa noche tuvimos el placer de disfrutar de uno de los puntos más destacados de una aventura en las Maldivas —un tiburón ballena de noche—. Los tiburones ballena son un plato fuerte de South Ari Atoll, particularmente durante la época de monzones en el noreste, que se extiende de diciembre a mayo. A medida que se acercaba el atardecer, la tripulación encendió una potente luz halógena de cuarzo instalada en la plataforma de baño en la popa de la embarcación. La luz atraía diminutos camarones y plancton mientras el crepúsculo daba paso a la oscuridad. Tal como predijo la tripulación, un joven tiburón ballena vino a cenar. Medía quizás 5,5 metros (18 pies) y definitivamente no se iría a ninguna otra parte mientras se sirviera comida. Teníamos todo el tiempo que quisiéramos para hacer snorkel con el tiburón ballena. Horas más tarde nos fuimos a la cama con el tiburón ballena aún en la popa. No sé qué sucedió cuando apagaron la luz, pero supongo que la cadena alimentaria se rompió rápidamente, y ese fue el final hasta la visita de la noche siguiente desde otra embarcación de vida a bordo.

A la mañana siguiente visitamos otra estación de limpieza de mantas en Kurali Manta Point. Douglas Seifert informó en un artículo de 2018 en la revista Dive que las Maldivas son el hogar de “la población de rayas de arrecife más grande del mundo. Se dice que la población total aproximada de mantarrayas en las Maldivas alcanza los 10.000 individuos; algunos creen que la cifra podría ser el doble”. Eso fue hace cuatro años, pero no vi nada que negara esa afirmación. Este buceo también fue productivo, con todo el grupo siguiendo la indicación de quedarse en una posición, y nuestra recompensa fue un grupo de tranquilas mantas felices de estar en las cercanías y que las limpiaran.

Otros puntos memorables del viaje incluyen el inmaculado jardín superficial de coral duro en Hakura Thila y el banco de peces mariposa de cola roja en Vanhuravalhi KanduPara este momento del viaje observé una curiosa escasez de coral blando, y para quitarnos esa sensación nuestro personal de buceo sugirió visitar Fohtheyo KanduFue mejor en ese sentido que algunos de los arrecifes principalmente de coral duro donde habíamos buceado a principios de la semana, pero no estábamos viendo nada que se comparara con Fiyi, Raja Ampat o el mar Rojo en lo que se refiere a coral blando. No dudo de que algunas partes de las Maldivas tienen más coral blando del que vimos, pero en general no fue una parte importante de nuestro itinerario.

Uno de los mejores buceos del viaje tuvo lugar en la última mañana. Algunos miembros de nuestro grupo eligieron no hacerlo para liberar gases, si bien teníamos más de 24 horas entre el buceo y nuestro vuelo. Habíamos regresado a anclar cerca de Malé, y hay un punto de buceo llamado Fish Tank que se originó con restaurantes locales que desechaban sus cadáveres de peces cerca del muelle. A medida que el punto de buceo evolucionó hasta transformarse en un sitio productivo, las embarcaciones de buceo y snorkel locales con frecuencia echaban cebo al agua como una provocación a los peces. Los beneficiarios más evidentes de esta generosidad son las morenas. Hay innumerables morenas en recovecos y grietas a lo largo del fondo, y es común ver dos o tres especies de anguilas cohabitando en un solo recoveco del arrecife. El lugar era tan bueno que buceé allí dos veces, una con un objetivo gran angular de 16-35 mm para capturar un gran banco de ídolos moros y modelos posando delante de inmensas morenas de puntos negros y más tarde con una lente macro de 50 mm para aprovechar todos los retratos de peces sencillos.

Actualmente, hay 33 áreas marinas protegidas por todas las Maldivas, una indicación de que el gobierno es consciente del valor del arrecife de coral y que su importante megafauna (tiburones ballena, mantarrayas y tiburones) contribuye a la economía nacional al atraer el turismo de buceo. Es posible que no puedan hacer demasiado para influir en el cambio climático y el crecimiento del nivel del mar. Aun así, pueden mejorar la calidad de sus recursos marinos, y el gobierno y la industria del buceo de las Maldivas están comprometidos a lograrlo.


Marca roja en un mapa, apuntando a la isla Maldivas

Cómo bucear en este lugar

Temporada de buceo: la principal temporada de buceo es de diciembre a mayo, aunque hoy en día se puede bucear prácticamente todo el año. Un monzón del noreste llega hacia fines de diciembre y trae aguas más tranquilas a la mayor parte del archipiélago. Con las condiciones más claras, se puede tener una visibilidad de más de 30 metros (100 pies), pero los movimientos de la marea pueden reducirla. Las mareas entrantes traen aguas cristalinas, pero las mareas salientes transportan sedimentos de la laguna y, a veces, disminuyen la visibilidad en el arrecife periférico.

Buceo con dhoni: la mayoría de las embarcaciones de vida a bordo operan sinérgicamente con un dhoni —un yate de 15 a 18 metros (50 a 60 pies) con motores diésel y un compresor a bordo (habitualmente para aire y Nitrox)—. Los visitantes duermen y cenan en la embarcación madre, pero el buceo se realiza desde el dhoni. Esto aísla el ruido de la estación de llenado del dhoni, que también tiene una plataforma estable con una escalera resistente para volver a subir a la embarcación.

Corrientes: bucear en corrientes es una realidad en las Maldivas, aunque el personal de buceo puede elegir arrecifes que no tengan corrientes u optar por desplazarse a la deriva a toda velocidad a través de los pasajes. Es posible salir a la superficie lejos del dhoni, por lo que cada buzo debe viajar con una boya de superficie de acción retardada y estar capacitado para usarla.

Profundidad: las leyes de las Maldivas restringen los buceos a los 30 metros (98 pies). No hay motivos para descender a mayores profundidades, dada la topografía de los arrecifes y pasajes.

Temperatura: se puede esperar temperaturas del aire entre 26,6 °C y 31,6 °C (81 °F y 89 °F) y temperaturas del agua de 26,6 °C a 30 °C (80 °F a 86 °F). He comprobado que un traje de neopreno de 3 mm es cómodo todo el año.

Pasaportes y documentación: consulte la información actual sobre pasaportes y requisitos de ingreso en travel.state.gov/content/travel/en/international-travel/International-Travel-Country-Information-Pages/Maldives.htmlLas restricciones de viaje actuales y las políticas de COVID-19 están disponibles en visitmaldives.com/en/covid19-updates.

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Vea más de las maravillosas Maldivas en una galería de fotos adicional y en este video.

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