Embolismos arteriales gaseosos en aguas poco profundas

Incluso si está en aguas poco profundas y absorto en otras tareas, es importante respirar continuamente. Relájese y respire normalmente durante el ascenso para evitar un barotrauma pulmonar. Foto por Stephen Frink

En el otoño boreal de 2013, mi esposa, Liv, y yo estábamos supervisando a 16 buzos nuevos que estaban experimentando la baja visibilidad por primera vez. Nuestro lugar de entrenamiento tenía una profundidad máxima de 6 metros (20 pies) y estaba protegido de las corrientes que hacen que muchos canales urbanos sean todo un desafío para los buzos desde la costa. Había dos buzos de rescate experimentados con un excelente control de flotabilidad que estaban con nosotros. Ellos tenían pensado realizar un buceo deportivo en el área durante nuestro entrenamiento.

Nosotros marcamos las esquinas de nuestro punto con banderas de buceo, colocamos transectos para que los buzos los siguieran y esperamos que las lluvias otoñales previstas se demoraran un día más.

Llevábamos a los estudiantes bajo el agua en grupos de dos, y esperábamos a que su respiración agitada se calmara antes de nadar con ellos a lo largo del transecto. Cuando las aletas de los buzos pasaban demasiado cerca del fondo blando, les hacíamos señas para que corrigieran su ajuste fino y su flotabilidad para evitar que se formaran columnas de limo. Para las últimas horas de la tarde, ya habíamos guiado a todos los estudiantes en sus primeros buceos con baja visibilidad sin ningún incidente. Liv y yo recobramos una bandera de buceo, los buzos de rescate recuperaron la otra y nos fuimos a casa sintiéndonos bien por un largo y exitoso día de buceo.

Más tarde esa noche, uno de los buzos de rescate llamó y le dijo a Liv que le dolía el pecho. Sus buceos habían tenido una profundidad máxima de unos 5 metros (15 pies). No habíamos tenido ninguna emergencia de falta de aire ni fallas del equipo, así que Liv le preguntó si había sucedido algo inusual.

“Al sacar la bandera de buceo, choqué con el fondo y ascendí un poco”, manifestó. “¿Es posible que haya sido eso?”.

Parecía poco probable que eso causara un problema, pero los dolores en el pecho pueden indicar una lesión grave. El buzo se comunicó con DAN® y le recomendaron dirigirse a la sala de emergencias. Cuatro horas y varias radiografías más tarde, recibió un diagnóstico de neumomediastino, también conocido como enfisema mediastinal. Una hiperinsuflación pulmonar causó una ruptura en los pulmones que provocó la liberación de aire hacia la cavidad torácica. El médico le administró oxígeno y le indicó que pasara la noche en el hospital. [Nota de DAN: la recompresión no está indicada para este accidente de buceo.]

La hiperinsuflación pulmonar fue menor y se recuperó por completo, pero la lesión lo obligó a suspender la práctica de buceo hasta que se recuperara. Si no hubiera recibido atención médica, la condición podría haber puesto en peligro su vida.

Liv y yo quedamos conmovidos por este incidente. Nunca esperamos que algo así pudiera sucederle a uno de nuestros buzos más seguros de sí mismos en nuestro punto de buceo local más seguro con las mejores condiciones posibles, aparte de la visibilidad reducida. Si esto podía suceder, ¿qué otra cosa podía salir mal con nuestros estudiantes menos habilidosos que buceaban en condiciones más difíciles?

En ese entonces, descarté la profundidad como un factor, pero después de hablar acerca del buceo y comprender más lo que probablemente había sucedido, pronto me di cuenta de lo equivocado que estaba. Habíamos colocado las banderas de buceo a unos 3 metros (11 pies) de profundidad. Para recuperar las banderas, debíamos desplazarnos sobre el sustrato blando con las aletas hacia arriba y la cabeza hacia abajo para desengancharlas y recogerlas. El buzo accidentado había sentido dolor en el oído y posiblemente había chocado con el fondo y luego inhalado y quizá contenido la respiración durante un tramo de su ascenso. A pesar de la escasa profundidad del agua, se convirtió en un ascenso rápido muy breve, lo que lo hizo llegar a la superficie más rápido de lo previsto.

Todos los instructores de buceo aprenden que la enfermedad disbárica (ED) puede producirse incluso en aguas poco profundas. Es importante recordar que las aguas poco profundas son el lugar donde se puede sufrir más fácilmente un embolismo arterial gaseoso (EAG) o un neumotórax, que se encuentran entre los accidentes de buceo potenciales más graves. Como ya sabemos, 10 metros (33 pies) de agua salada equivalen a una atmósfera de presión. Durante un buceo a 3 metros (11 pies), un buzo respira gas presurizado a 1,33 atmósferas absolutas (ATA). Si contiene la respiración al inhalar aire presurizado durante el ascenso, se expandirá un tercio con la disminución en la presión de 1,33 ATA a 1 ATA.

La mayoría de nosotros tomaría medidas apropiadas para un ascenso rápido de 10 metros (33 pies) conteniendo la respiración, pero un ascenso accidental de 3 metros (11 pies) es más fácil de imaginar. Incluso un ascenso de 1,5 metros (5 pies) en aguas poco profundas conteniendo la respiración podría ser suficiente para causar un EAG. Debido al cambio de presión relativamente más dramático en aguas poco profundas, nuestra flotabilidad cambia más y hace que los ascensos accidentales sean más probables. Quizás una manera de enfatizar con delicadeza los peligros de los cambios en la presión relativa sería agregar una cláusula ocasional a la regla de oro del buceo: “respirar continuamente, en especial en aguas poco profundas”.

Mientras superviso a buzos en el Acuario de Nueva York (New York Aquarium), escucho refranes de mi antigua ignorancia. La mayoría de los buzos tienen cuidado y se toman cada buceo muy en serio. Pero cuando no siguen los procedimientos estándar, invariablemente mencionan la profundidad como una justificación. ¿Lastre de repuesto guardado en bolsillos con cremalleras? “Pero son solo 3 metros (11 pies)”. ¿No realiza buddy-checks (verificaciones mutuas con su compañero)? “Son solo 3 metros (11 pies)”. ¿Le queda poco aire? “Ya sabes, son solo 3 metros (11 pies)”. Al bucear en las mismas exhibiciones cada semana con variables limitadas y condiciones siempre favorables, es fácil volverse complaciente.

Las muertes son extremadamente inusuales en la comunidad de buceo científico, pero en un accidente bastante reciente, un buzo científico experimentado que realizaba inspecciones en aguas poco profundas tuvo problemas con el traje seco, perdió el control de flotabilidad y experimentó un síndrome de hiperinsuflación pulmonar después de realizar un ascenso rápido. La comunidad quedó sorprendida con que se produjera un incidente grave, y una muerte, en aguas poco profundas. Los buzos científicos aprenden la física y la fisiología del buceo, pero con el tiempo se sienten más cómodos en determinados entornos —más cálidos, más cristalinos, más tranquilos y menos profundos.

A medida que el mundo emerja de la pandemia, muchos de nosotros comenzaremos a planificar viajes de buceo que hemos aplazado. Como buzos responsables, probablemente planifiquemos nuestros primeros buceos en puntos más sencillos con menos corrientes y mejor visibilidad. Nuestros límites de profundidad iniciales probablemente serán un poco más superficiales de lo habitual, lo que reducirá nuestra exposición al nitrógeno y la probabilidad de sufrir una ED. No obstante, debemos tener cuidado de no equiparar buceos proco profundos con buceos libres de riesgos. Debemos seguir procedimientos de buceo seguros cada vez que nos aventuramos bajo el agua y recordar que las aguas poco profundas tienen sus propios peligros particulares.

Nota de DAN

Un barotrauma pulmonar puede producirse en una piscina poco profunda si un buzo contiene la respiración durante el ascenso o flota hacia la superficie involuntariamente conteniendo la respiración. La mayoría de los barotraumas pulmonares relacionados con el buceo se producen durante buceos con gas comprimido debido a una hiperinsuflación pulmonar durante un ascenso conteniendo la respiración. Un barotrauma pulmonar puede producirse incluso con una respiración normal si hay una obstrucción en el árbol bronquial que impide la ventilación normal de un segmento de un pulmón.

El cambio de presión durante el ascenso es mayor más cerca de la superficie. Pero como no se necesita demasiada presión para causar un barotrauma, también puede ocurrir si los buzos contienen la respiración a profundidad, especialmente si experimentan un broncoespasmo o tienen bullas en los pulmones.

Es posible que el buzo de este incidente haya contenido la respiración mientras hacía un esfuerzo a profundidad para quitar la bandera, lo que pudo haber sido una acción suficiente para provocar la ruptura de bullas preexistentes en sus pulmones.

© la revista - Q2 2021

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