El enigma del desierto azul

Una ballena piloto de aleta corta joven curiosea entre dos adultos. Las aguas profundas de color azul donde nadan aparentemente carecen de alimento que pueda sustentarlas, pero cuando salen a la superficie tras una inmersión a veces dejan caer o regurgitan partes de cefalópodos que han capturado muy por debajo del alcance de nuestra vista. Foto de Doug Perrine.

Hace un par de décadas dejé el sur de Florida y abandoné el acceso fácil a los bellos arrecifes superficiales del Caribe y las Bahamas para mudarme a Hawái. Uno de los atractivos era la proximidad de las aguas profundas, cristalinas y azules del océano cerca de la costa, lo que permitía tomar fotografías de algunos de los animales poco conocidos que habitaban esta zona.

En los mares polares puede haber aguas cristalinas y ricas en nutrientes en la oscuridad del invierno, pero en otras partes los nutrientes, ante la presencia de luz solar, alimentan al fitoplancton, lo que vuelve el agua verde por la clorofila. El fitoplancton alimenta al zooplancton, que transmite la energía del sol a través de la cadena alimentaria. El agua cristalina es pobre en nutrientes. Los corales pueden prosperar en agua cristalina por el ciclo de nutrientes interno entre sus propios tejidos y sus algas fotosintéticas simbióticas. Pero los corales necesitan un fondo duro y agua relativamente superficial para crecer.

Las aguas azules y profundas costeras no tienen arrecifes de coral y tienen muy pocos nutrientes, plancton o productos comestibles más grandes. Aparte de las ocasionales floraciones de algas en aguas superficiales y la migración nocturna de criaturas mesopelágicas a la superficie que estimula la locura por el buceo en aguas oscuras, estos son desiertos marinos —vastas extensiones de océano que son casi estériles. Y aun así aquí es donde he tenido encuentros con algunas de las criaturas más grandes del planeta. ¿Cómo pueden aguas tan estériles sustentarlas?

Un cachalote juvenil sale a la superficie
Un cachalote joven sale a la superficie. Los cachalotes, al igual que las ballenas piloto, se sumergen a grandes profundidades para alimentarse de cefalópodos, pero descienden aún más para buscar presas más grandes.

Cuando nos encontramos con megafauna marina, solo vemos una pequeña parte de sus hábitats y sus vidas, que rara vez incluye la alimentación. Estos animales pueden desplazarse miles de metros en sentido vertical o migrar miles de kilómetros en dirección horizontal para satisfacer sus necesidades nutricionales. Algunos de ellos —los cachalotes, por ejemplo— deben hacer ambas cosas: descender a profundidades de hasta 1,6 km (1 milla) o más para alimentarse de agregaciones de calamares y recorrer grandes sectores del Pacífico para evitar agotar sus recursos de alimento en una sola área.

Las ballenas jorobadas se alimentan de pequeños peces y crustáceos en la parte superior de la columna de agua. Sus actividades de alimentación normalmente tienen lugar en áreas donde las aguas superficiales son frías y ricas en nutrientes. La mayoría de las ballenas jorobadas que pasan el invierno en Hawái durante su época de reproducción pasan el verano atiborrándose en Alaska. Los cachalotes también necesitan densas concentraciones de presas para alimentarse con eficacia, pero, en general, las encuentran al sumergirse hasta las capas más profundas del océano, donde hay abundantes calamares. Podemos ver cachalotes alrededor de las islas en cualquier momento del año. En el invierno, es posible encontrar tanto ballenas jorobadas como cachalotes en Hawái, pero solo los cachalotes se están alimentando, por lo que no hay competencia.

Hay otras especies de megafauna que son residentes de Hawái durante todo el año. En ocasiones pueden alimentarse cerca de la superficie cuando los afloramientos fríos traen nutrientes, pero la mayoría obtienen la mayor parte de su alimento en las profundidades. Cuando me mudé a Hawái, los científicos sabían muy poco sobre los hábitos de los odontocetos (delfines y ballenas dentadas) del lugar, así que no podía comprender cómo lo que se veía como un entorno monótono podía sustentar tal variedad. Pero dos décadas de investigación de Cascadia Research Collective dirigida por Robin Baird, Ph.D., han ampliado nuestros conocimientos. Mediante una estrategia conocida como diferenciación de nicho, diferentes depredadores se especializan en capturar diversos tipos de presas o explotar distintos subhábitats, lo que reduce la superposición entre sus fuentes de alimento. Otros investigadores han revelado más secretos de varias especies individuales.

Los delfines acróbatas son icónicos en Hawái y suelen aparecer en bahías costeras superficiales durante el día, pero rara vez para alimentarse. Estos delfines usan estos hábitats, protegidos de las mortíferas emboscadas verticales de los tiburones, para descansar y socializar. En las últimas horas de la tarde se dirigen a aguas más profundas, donde se alimentan principalmente de peces linterna y a veces de calamares y camarones. Los peces linterna residen en la capa límite mesopelágica entre los 396 y los 670 metros (1.300 y 2.200 pies), pero por la noche se desplazan hacia arriba hasta la superficie, donde están disponibles para los delfines y los buzos de aguas oscuras. La investigación realizada por Kelly Benoit-Bird, Ph.D., determinó que los delfines acróbatas deben consumir un promedio de tres o cuatro presas por minuto por 11 horas para satisfacer sus necesidades calóricas. Estos delfines se juntan para rodear bancos de peces linterna y se turnan para capturarlos en un ritual de alimentación coordinado que las imágenes de sonar muestran como algo parecido a un baile square dance.

Delfín tornillo hawaiano
Los delfines acróbatas de Hawái descansan en aguas superficiales durante el día, pero se dirigen mar adentro por la noche para alimentarse en aguas profundas.

Los datos de las etiquetas satelitales de transmisión de las profundidades de Cascadia indican que los delfines de hocico estrecho también comen peces y calamares en la capa límite mesopelágica al atardecer y por la noche. No obstante, también se alimentan activamente durante el día, y consumen pequeños peces moradores de la superficie de aguas oceánicas como peces voladores y agujones. Estos delfines a veces atrapan peces grandes como el dorado o mahi mahi. Son inteligentes y adaptables y han aprendido a robarse trozos de peces de otros depredadores, incluso falsas orcas y pescadores humanos, y también a sacar provecho de redes abandonadas y dispositivos de agregación de peces (FAD, por sus siglas en inglés). Si bien habitualmente se encuentran en los 30 metros (100 pies) superiores de la columna de agua durante el día, pueden sumergirse a las profundidades para alimentarse.

Las falsas orcas, un delfín que puede tener casi 6 metros (20 pies) de largo, también se alimentan de peces epipelágicos (de las aguas superficiales del mar abierto). Si bien comparten algunas presas, como el dorado, con los delfines de hocico estrecho, hay muy poca superposición porque pueden capturar peces mucho más grandes, lo que incluye petos, peces espada y atunes de más de 45 kg (100 libras). Las falsas orcas utilizan una estrategia de caza singular. El grupo se divide en grupos más pequeños que se dispersan para buscar presas. Cuando un individuo mata a una presa, anuncia su captura con ruidosos saltos en la superficie y otros miembros del grupo se suman para compartir la comida. Las falsas orcas de Hawái a veces aturden a sus presas lanzando los peces al aire con sus aletas caudales.

Las ballenas piloto de aleta corta, que a menudo son confundidas con las falsas orcas, son otro tipo de “pez negro” —las seis especies de delfines comúnmente llamadas ballenas. Las ballenas piloto tienen una forma de cuerpo y un comportamiento diferentes. En general se mueven lentamente y descansan cuando están en la superficie; su dieta consta principalmente de calamares de aguas profundas. Se sumergen a profundidades superiores a 305 metros (1.000 pies) para alimentarse de calamares, pulpos y peces, pero sus inmersiones se vuelven progresivamente más superficiales a medida que la noche trae presas mesopelágicas más cerca de la superficie.

Los tiburones oceánicos de puntas blancas a veces siguen a grupos de ballenas piloto. No comprendemos su relación del todo, pero los tiburones probablemente capitalizan a las presas de las ballenas de manera oportunista y han sido filmados consumiendo las regurgitaciones y heces de las ballenas. Los tiburones tienen una dieta sumamente amplia, aprovechan cualquier alimento disponible y minimizan la energía que gastan para cazar. En Hawái, con frecuencia están cerca de los dispositivos FAD para alimentarse de peces lesionados, buscar carnada desechada y pesca liberada y alimentarse de otros peces que atraen los FAD. Habitan las aguas superficiales del mar abierto a 152 metros (500 pies) o más.

Tiburones oceánicos de puntas blancas
Los tiburones oceánicos de puntas blancas utilizan sus aletas pectorales de gran tamaño para deslizarse por el agua, conservando la energía mientras buscan alimentos que son pocos y distantes entre sí.

Los tiburones de Galápagos también tienen una dieta amplia, pero se desplazan más cerca de la costa y cazan cerca de arrecifes superficiales y profundos, así como también en aguas superficiales. El estómago de tiburones de Galápagos que los investigadores capturaron en Hawái contenían una variedad de peces óseos, cefalópodos, tiburones, rayas, crustáceos y mamíferos.

Principalmente vemos tiburones martillo comunes, como ballenas jorobadas, durante su época de reproducción, cuando se acercan a las aguas superficiales para aparearse y parir. A lo largo de la costa de Kona, bancos de hembras de tiburones martillo a veces se congregan en aguas cerca de la costa sobre fondos planos y arenosos a una profundidad de aproximadamente 61 metros (200 pies). Estas áreas están desprovistas de presas visibles. Los estudios de marcaje muestran que cuando los tiburones martillo se van, se mueven sobre la bajada hacia la pendiente del arrecife y siguen el escarpado contorno a lo largo de la costa, y presuntamente se alimentan de peces que viven en el fondo e invertebrados, como sucede con esta especie en otras partes del mundo. Se han encontrado picos de calamares pelágicos en el estómago de los tiburones martillo capturados en Hawái, lo que indica una capacidad para cazar lejos de la costa. Se descubrió que algunos adultos se han comido crías de su propia especie.

La costa de Kona también es conocida por la cantidad y el tamaño de peces marlín azules que se capturaron en estas aguas. Estos peces prefieren las aguas superficiales costeras cálidas sobre la termoclina, que en general son cristalinas y no productivas. La explicación para esta aparente contradicción son los remolinos ciclónicos. Las fuertes corrientes que pasan por los extremos norte y sur de la isla de Hawái son refractadas hacia adentro y propagan remolinos que pueden girar en cualquier dirección. Un remolino ciclónico o en sentido antihorario, también conocido como remolino de núcleo frío, tiene agua fría llena de nutrientes en el centro, e inicia una explosión de vida y atrae a los pequeños atunes y otros peces que se convierten en las presas de peces marlín. Un remolino en sentido horario o anticiclónico tiene un centro cálido donde el agua superficial es empujada hacia abajo y crea malas condiciones de pesca. Al igual que muchas otras especies de megafauna marina, los peces marlín cruzan el desierto marino azul en busca de los oasis desperdigados que sustentan la vida.

Las corrientes del fondo que son impulsadas hacia arriba cuando golpean las crestas y los pináculos más superficiales que rodean a las islas también pueden producir afloramientos de nutrientes. Estos afloramientos pueden causar manchas lineales en la superficie con largas áreas marrones de algas y abundante microfauna. Seguir a estas manchas en ocasiones puede generar encuentros con megafauna como, por ejemplo, mantarrayas.

Con el monitoreo ambiental espacial y una tecnología mejorada, los fotógrafos de historia natural del futuro quizás puedan encontrar agregaciones de animales marinos silvestres y lanzar plataformas con cámaras operadas remotamente para filmarlos a profundidad, a alta velocidad y sin perturbar su comportamiento natural. Por el momento, debo seguir usando la tecnología del siglo XX. Paso largas horas, mayormente infructuosas navegando una extensión aparentemente interminable de desierto submarino azul, con la esperanza de toparme con algo interesante. Acumulé las fotos incluidas en este artículo a lo largo de un cuarto de siglo de encuentros ocasionales que, a pesar de su rareza, hicieron que todo valiera la pena.


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See more of Doug Perrine’s megafauna images in this bonus photo gallery.

https://dan.org/alert-diver/article/marine-megafauna-photo-gallery/embed/#?secret=oLm0UGWfaQ

© la revista - Q3/Q4 2021

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