Los sellos del cuello demasiado ajustados pueden ser peligrosos
Incluso los buceadores e instructores experimentados pueden sufrir inesperadamente mareos o pérdida de conciencia durante una inmersión por numerosas razones. Las causas pueden incluir enfermedad por descompresión, barotrauma, contaminación por gases, deshidratación, accidente cerebrovascular, convulsiones, hipoxia, enfermedades cardiovasculares o arritmias.
Otro posible mecanismo es la estimulación del reflejo del seno carotídeo. El seno carotídeo es una pequeña zona sensorial situada a lo largo de cada arteria carótida que ayuda a regular la presión arterial controlando la fuerza con la que la sangre fluye hacia el cerebro. El cuerpo puede interpretar la presión en esta zona como una presión arterial elevada, lo que desencadena una respuesta refleja que ralentiza la frecuencia cardíaca para reducir la presión arterial.
Esta reacción puede ser muy intensa en algunas personas. Una caída repentina de la frecuencia cardíaca y la presión arterial puede provocar mareos, confusión, aturdimiento, alteraciones de la visión o pérdida de conciencia.
Si la reacción es pronunciada, esta respuesta se conoce como hipersensibilidad del seno carotídeo. La posición del cuello, la compresión vascular, el esfuerzo físico, la deshidratación, las enfermedades cardiovasculares subyacentes y otros problemas médicos relacionados con el buceo pueden influir en el desencadenamiento o el agravamiento de esta respuesta fisiológica.
La presión externa sobre el cuello, como la que ejerce un sellado del cuello de un traje seco mal ajustado, también puede contribuir a este reflejo. Diseñados para evitar que entre agua en el traje, estos sellados suelen estar fabricados con látex o silicona y deben recortarse con cuidado para que se adapten cómodamente al buceador.
Un sello de cuello demasiado apretado puede ejercer una presión continua sobre diversas estructuras del cuello, entre ellas el seno carotídeo y otras estructuras vasculares importantes susceptibles de compresión. El efecto en tierra puede ser sutil al principio, provocando molestias o una sensación de opresión. Bajo el agua, sin embargo, la consiguiente reducción del flujo sanguíneo y de la frecuencia cardíaca puede provocar alteración del juicio, debilidad, desorientación y pérdida de conciencia.
Los síntomas del síncope del seno carotídeo pueden parecerse a los del agotamiento, la deshidratación, el pánico o los problemas cardíacos, por lo que es posible que la causa subyacente no se reconozca de inmediato. En los dos episodios siguientes, relacionados con juntas de cuello mal ajustadas, los síntomas parecían compatibles con un posible síncope del seno carotídeo, aunque serían necesarias pruebas de seguimiento para confirmar plenamente el diagnóstico.

Incidente uno
Hace muchos años, estaba impartiendo un curso de formación para una organización local de seguridad pública en una cantera de la región cuando dos buceadores salieron del agua arrastrando a un tercer buceador detrás de ellos. Un instructor experimentado había entrado en estado de angustia a profundidad y luego había dejado de responder. Sus alumnos reaccionaron rápidamente y lo llevaron sano y salvo a la superficie y, a continuación, a la orilla.
Afortunadamente, había médicos especializados en buceo presentes que evaluaron inmediatamente al buceador, lo estabilizaron y solicitaron los servicios médicos de urgencia. Debido a la urgencia de la situación, comenzaron a cortar su traje seco para quitárselo. Su estado cambió drásticamente cuando se cortó la junta del cuello, lo que sugiere que esta pudo haber causado o contribuido a la pérdida de conciencia.
Sin embargo, esto no descartaba otras causas relacionadas con el buceo o de carácter médico, por lo que el buceador fue trasladado al hospital para una evaluación más exhaustiva. El examen médico reveló la presencia de líquido en los pulmones. De haber rechazado la atención médica de seguimiento, podría haber desarrollado complicaciones más graves.
Incidente dos
Casi diez años después, durante una actividad de buceo en otra cantera local, vi cómo unos amigos y alumnos sacaban del agua a otro instructor después de que este se viera en apuros a profundidad y necesitara ser rescatado. Estaba pálido, mareado e incapaz de pensar con claridad.
Los alumnos le ayudaron a quitarse el traje seco, le dieron de beber y lo mantuvieron sentado mientras se recuperaba. Al aliviar la presión del sellado del cuello, sus síntomas desaparecieron rápidamente.
Dos incidentes separados por una década refuerzan la misma lección: las juntas de cuello mal ajustadas pueden contribuir a provocar o causar un grave riesgo médico, incluso entre profesionales experimentados. En ambas situaciones, alumnos bien formados y competentes, junto con testigos que prestaron su apoyo, salvaron la vida de profesionales del buceo, lo que demuestra que los instructores deben planificar para situaciones de emergencia que les incluyan a ellos mismos como posibles heridos a la hora de preparar sus cursos.
Lecciones Aprendidas
Estos incidentes ponen de relieve varias lecciones fundamentales para buceadores e instructores. La junta del cuello de un traje seco debe ajustarse correctamente. Una junta bien ajustada debe impedir la entrada de agua al tiempo que permite respirar, tragar y mover la cabeza de forma normal . Nunca debe resultar restrictiva ni provocar una sensación de ahogo.
Cualquier buceador que utilice un traje seco nuevo debe probárselo primero en tierra y en condiciones subacuáticas controladas antes de confiar en él en entornos exigentes.
Los buceadores y el personal de apoyo deben conocer los posibles signos de alerta de la estimulación del seno carotídeo, entre los que se incluyen mareos, fatiga inusual, confusión, palidez, alteraciones de la visión y cambios repentinos en el estado de conciencia.
Los buceadores más prudentes reconocen que una pérdida de conciencia inexplicable o un estado mental alterado justifican una evaluación médica, incluso si el buceador parece recuperarse rápidamente, ya que la causa también podría ser una afección potencialmente mortal que requiera una intervención inmediata. Los socorristas no deben dar por sentado que el hecho de aflojar el sellado del cuello explica por completo lo ocurrido.
Tanto si eres un buceador novato como un instructor veterano, asegúrate de que tu equipo se ajusta correctamente, busca ayuda cuando sea necesario y nunca ignores las señales de que algo va mal. Programar revisiones médicas periódicas para el buceo y comentar incluso los síntomas más leves con tu médico te ayudará a mantener tu aptitud para bucear.
El mejor ejemplo que cualquier instructor o buceador puede dar es prepararse con cuidado, mantener su equipo y su forma física, y anteponer la seguridad a la comodidad o al orgullo.
© Alert Diver – Q3 2026