Al borde de la extinción

Las crías de nutria marina son más vulnerables durante la lactancia.

¿Pueden las nutrias marinas sobrevivir a la amenaza humana?

LA PRIMERA VEZ que vi una nutria marina del sur flotando en las olas cerca de la costa de Big Sur, California, quedé fascinada. En ese momento no sabía que décadas más tarde quedaría tan atónita con estas extrañas criaturas como me sentí en ese primer avistamiento. Y no sabía entonces que estaba presenciando el último acto de una saga continua de supervivencia contra todo pronóstico y una amenaza humana muy real.  

Tenía 15 años y acababa de regresar de un viaje extraordinario a las Islas Vírgenes Británicas, donde había pasado la mayor parte de un mes en el agua. Junto a mi primo adolescente, vivía en el mundo acuático azul cristalino, sin importar si se trataba de nuestro buceo con snorkel diario sobre arrecifes estupendamente inalterados o un buceo alrededor del RMS Rhone, un misterioso naufragio de 100 años de antigüedad cerca de la Isla Salt. El día que un huracán azotó el área fue el único que no pasamos en el agua. Incluso entonces, nos sentimos sumamente tentados de ir a bucear cuando la breve calma del ojo del huracán atravesó el lugar. 

Cuando regresé a mi casa en California, pasé el mayor tiempo posible en el agua para continuar descubriendo las maravillas de la periferia del océano. A diferencia del Caribe, las frías aguas del centro de California limitaron mi exploración a la costa, por lo que tuve que ajustar mi perspectiva de visión. Así es como descubrí a las nutrias marinas. 

Estas criaturas son mucho más que otra cara bonita. Son conocidas por ser una especie indicadora o centinela porque lo que les sucede a las nutrias marinas revela mucho sobre las condiciones de las aguas del océano cerca de la costa donde viven, a menudo presagiando cambios que afectan a los humanos y nuestra relación con el océano.  

Ahora comprendo que la criatura que vi cuando era adolescente fue una de las pocas nutrias marinas del sur que en ese entonces quedaban en el planeta. No sabía que estaban transitando una titubeante recuperación de una casi extinción y que en un momento solo quedaban unas 50 en California. Fue un avistamiento raro, curioso y emocionante.  

Desde entonces también he llegado a comprender mucho más acerca del papel que los humanos han desempeñado en su difícil situación. Desafortunadamente, la actividad humana aún amenaza a la nutria marina del sur o nutria marina de California (Enhydra lutris nereis). Han estado aquí antes —en una encrucijada, con la extinción de un lado y la supervivencia del otro—.  

Crías de nutria marina del sur aprenden a comer crustáceos imitando las acciones de sus madres,
pero esta cría estaba flotando mientras sostenía una concha vacía.

Comercio de pieles de los países del Pacífico

La amenaza más reciente para la nutria marina ha sido el comercio de pieles. Las nutrias marinas eran valoradas por sus pieles, que podían transformarse en lujosos abrigos, sombreros y otras prendas de piel. Debido a que su piel es la más densa de todas las criaturas del planeta, sus pieles eran consideradas superiores a todas las demás.

Cuando la actividad comercial en general comenzó en la década del 1700, la distribución geográfica de la nutria marina (que incluía tres subespecies: del sur, del norte y asiática) se extendía al norte de Japón, alrededor de los países del Pacífico, en lo que hoy es el estrecho de Bering, y por la costa oeste de Estados Unidos al sur hasta Baja California. Aunque los comerciantes de pieles rusos fueron los pioneros de la caza y el comercio, los estadounidenses, los británicos y, en menor medida, otros comerciantes europeos se les unieron rápidamente.  

A mediados de la década del 1700, las nutrias marinas aún prosperaban en las aguas a lo largo de la costa del Pacífico, pero cazarlas no era una tarea sencilla. Los largos viajes marítimos eran difíciles, peligrosos y costosos. Las tripulaciones buscaban cargar sus embarcaciones con la mayor cantidad posible de pieles para hacer que el viaje valiera la pena.

Las traicioneras aguas del océano cerca de la costa accidentada de Big Sur dificultaron la caza de nutrias marinas y es posible que hayan contribuido a su supervivencia.

Había un gran frenesí de caza comercial de nutrias marinas en pleno apogeo, pero esta no era una caza sostenible. No había límites en la cantidad de animales asesinados o cuándo los cazadores podían tomarlos. Las nutrias eran masacradas sin importar si eran machos o hembras, adultos, subadultos o madres y crías. Los comerciantes no consideraban lo que ahora sabemos son impactos negativos considerables de extraer nutrias marinas de ecosistemas costeros donde son una especie clave o con un especial impacto. Las nutrias marinas desempeñan un papel fundamental, por ejemplo, en el control de las poblaciones de erizos de mar para mantener bosques de kelp saludables, que son el hogar de una variedad de vida marina. 

Cuando los cazadores de nutrias se desplazaron hacia el sur a lo largo de la costa de California, las cantidades decrecientes hicieron que fuera cada vez más difícil realizar viajes comercialmente exitosos. Para finales del siglo XIX. los comerciantes habían matado a cientos de miles de nutrias marinas por sus pieles, y dejaron quizás menos de 2.000 vivas. Con tan pocas sobrevivientes hacia principios de la década del 1900, no había suficientes nutrias marinas para hacer que la actividad comercial valiera la pena. En 1911, con la totalidad de la especie al borde de la extinción, las nutrias marinas finalmente recibieron protección legal bajo la Convención del Lobo Marino del Pacífico Norte (North Pacific Fur Seal Convention), un acuerdo entre Estados Unidos, Rusia, Japón y Gran Bretaña.  

¿Poco y tarde?

El tratado protegía a las nutrias marinas y a otros mamíferos marinos peludos. No obstante, para el momento en que fue adoptado, ya se creía ampliamente que las nutrias se habían extinguido. 

En un curioso giro del destino, una pequeña colonia de nutrias marinas del sur sobrevivió cerca de Big Sur. Unos pocos lugareños sabían de su existencia, pero protegieron cuidadosamente ese secreto hasta finales de la década de 1930. Este secreto permitió a las nutrias marinas iniciar su recuperación sin los obstáculos de una mayor interacción directa con los humanos. Su existencia se hizo pública nuevamente recién cuando el tramo de la autopista 1 a lo largo de la costa de Big Sur se abrió al tránsito por primera vez en 1938. 

Cuando vi a una nutria marina por primera vez, me habría sorprendido enterarme de que habían sido redescubiertas cerca de la costa de Big Sur menos de 30 años antes. Esta minúscula población era un remanente de su cantidad y distribución antes mayor. Sin embargo, toda la población actual de aproximadamente 3.000 nutrias marinas del sur debe su existencia a ese diminuto grupo.

La recuperación de las nutrias marinas del sur se ha estancado por varios años. Los investigadores han comprobado que aunque las nutrias tienen un índice de reproducción favorable, probablemente han alcanzado la capacidad de acogida del ecosistema limitado en el que viven. Después de que la caza redujo su distribución histórica, los varios cientos de kilómetros restantes de la costa del centro de California no pudieron satisfacer las necesidades de alimento de cualquier cantidad significativamente mayor de nutrias marinas. El censo anual de nutrias marinas de 2022 nos dará un indicio de si algún crecimiento temporal en el suministro de alimento puede dar lugar a un aumento en la cantidad de nutrias.

La vida de la nutria marina del sur a menudo es peligrosa, como se puede ver en esta pelea mortal entre un macho territorial y un joven retador.

Un camino de obstáculos humanos

El suministro de alimento de las nutrias marinas está compuesto por muchos crustáceos e invertebrados marinos. Las nutrias se encuentran entre los pocos mamíferos que utilizan herramientas; abren crustáceos con rocas que recogen y transportan en sus pechos. Sus necesidades alimentarias y calóricas son extraordinariamente altas debido al índice metabólico alto que mantienen para conservar el calor en las aguas frías del océano. No tienen una capa aislante gruesa de grasa como otros mamíferos marinos, sino que dependen únicamente de su abundante pelaje para mantener el calor. Las nutrias marinas deben consumir entre el 20 y el 30 por ciento de su peso corporal cada día para sobrevivir. La necesidad de una ingesta calórica tan alta las hace especialmente vulnerables a la polución y las sustancias químicas tóxicas, algunas de las cuales están concentradas en los crustáceos y se vuelven más letales para el momento en que son consumidas. 

Para aumentar su población, las nutrias marinas del sur deben incrementar la cantidad de alimento disponible mediante la expansión de su territorio geográfico hasta alcanzar otra vez su distribución histórica. Nuevamente, hay una amenaza humana para su bienestar. Al comer mariscos, los humanos compiten por el suministro de alimento limitado de las nutrias marinas. La pesca comercial también limita la disponibilidad de abulones y erizos de mar. Estas reducciones en el alimento disponible, a su vez, limitan la población de nutrias.  

La expansión de la distribución es importante para contrarrestar otra amenaza humana para su supervivencia a largo plazo: los derrames de petróleo. Dada su pequeña área de varios cientos de kilómetros y el potencial impacto de un posible derrame, la totalidad de la población de nutrias marinas del sur está en peligro por hasta un solo accidente significativo. En 1989, el derrame de petróleo de Exxon Valdez cerca de la costa de Alaska mató a casi el 40 por ciento de la población de nutrias en el estrecho del príncipe Guillermo, junto con un sinnúmero de otros mamíferos marinos, peces y vida silvestre. En la actualidad, el riesgo para la nutria marina del sur es muy real, debido a los millones de litros de petróleo bruto de Alaska que son transportados en petroleros a lo largo de la costa de California. 

Una amenaza existencial adicional a la que se enfrenta la nutria marina del sur proviene del cambio climático, con el impacto del crecimiento y desarrollo humano en la Tierra. La gran cantidad de efectos cada vez mayores del calentamiento global, los océanos en constante cambio y las fluctuaciones del nivel del mar tiene consecuencias graves, algunas de las cuales afectan a la nutria marina. Se entiende, por ejemplo, que el aumento de la temperatura en la superficie del océano da lugar a una mayor acidificación. Los crustáceos tienen conchas de carbonato de calcio, que son bastante sensibles a ese nivel, y cualquier incremento dificulta el crecimiento y el mantenimiento de conchas saludables. Cualquier impacto en la salud y la cantidad de crustáceos, como presa principal de las nutrias marinas, se traduce en un potencial impacto sobre la población de nutrias ya reducida por un suministro de alimento limitado.   

Una cría a la vez

Debido a estas amenazas y los números invariables de la población, la supervivencia de la nutria marina actualmente se reduce a la repoblación, agregando una cría a la vez. La necesidad de aumentar sus números nunca ha sido más clara, sin embargo, los obstáculos son abrumadores. Frente a esta presión, la relación especial entre la madre nutria y su cría es clave para su éxito en el futuro. 

Además de alimentar a las crías por muchos meses, las madres deben enseñarles a nadar, sumergirse, cazar, comer y cuidar su pelaje. Deben estar constantemente atentas para proteger a las vulnerables crías de diversas amenazas. Estas tareas pueden ser tan arduas que al final del destete, o cuando la cría ha sido complemente destetada, algunas madres mueren porque han agotado drásticamente sus propios recursos. 

La Ley de Especies en Peligro de Extinción (Endangered Species Act) y la Ley de Protección de Mamíferos Marinos (Marine Mammal Protection Act) —ambas leyes federales—, al igual que diversas leyes estatales, protegen a las nutrias marinas del sur. Estas protecciones son cruciales para su recuperación continua. Pero las protecciones no tienen éxito en un vacío. Se necesita buena ciencia, una sólida formulación de políticas y una gran participación ciudadana para lograr un éxito a largo plazo en la recuperación de cualquier especie que esté al borde de la extinción. La vigilancia ciudadana es necesaria para garantizar que estas protecciones perduren frente a las amenazas en constante evolución y los vientos políticos cambiantes. 

Al límite

Después de aprender gradualmente más sobre las nutrias marinas, ahora considero a estas criaturas increíblemente resilientes y extremadamente vulnerables. Su fortaleza es más evidente en su sorprendente capacidad para sobrevivir en aguas oceánicas turbulentas y peligrosas. Las nutrias deben soportar habitualmente las severas fuerzas naturales de las tormentas, mareas dinámicas, cambios estacionales en los bosques de kelp, altibajos en el suministro de alimento y amenazas de otras especies marinas como los tiburones blancos. Han demostrado una increíble fortaleza para soportar —hasta este momento— los impactos humanos que alteran el entorno del océano, ya sea por el cambio climático, la caza, la explotación petrolera, la sobreexplotación pesquera, las redes mortales o la competencia por alimento.  

Sin embargo, las nutrias son particularmente vulnerables a estas amenazas precisamente porque dependen del océano y todo lo que tiene para ofrecer. Su futuro no está garantizado. En ese sentido, son muy similares a los humanos, y nos veo reflejados en ellas. Nosotros también dependemos completamente del océano y nuestro entorno para nuestra supervivencia. Somos igual de vulnerables.   

Aún tengo esperanza cuando analizo la larga epopeya de la accidentada lucha por sobrevivir de las nutrias marinas, incluso con la peligrosamente reducida población actual. Soy optimista respecto a la supervivencia a largo plazo tanto de su especie como de la nuestra, siempre que nos mantengamos comprometidos con hacer los cambios necesarios para preservar nuestro hábitat marino. Cuando veo la maravilla de las nutrias marinas, espero e imagino que dentro de 50 años las personas miren atrás y digan que fuimos buenos guardianes del océano y todas las criaturas que dependen de él.

Las ballenas jorobadas, como esta pareja alimentándose, se encuentran entre los mamíferos marinos más grandes..

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Vea a las nutrias marinas en acción en este video e imágenes en vivo de nutrias del Acuario de la Bahía de Monterrey (Monterey Bay Aquarium).

© Alert Diver — Q3 2022

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