La ansiedad es un trastorno de salud mental que se refiere a una sensación abrumadora de inquietud o temor. La ansiedad, que se caracteriza por signos fisiológicos, puede provocar síntomas tanto psicológicos como físicos.
La ansiedad puede provocar incertidumbre sobre la naturaleza y la realidad de las amenazas, así como dudas sobre la propia capacidad para afrontar las situaciones. Los síntomas físicos de la ansiedad pueden variar enormemente, desde las palmas sudorosas y las palpitaciones asociadas a una leve aprensión hasta las sensaciones paralizantes y abrumadoras de un ataque de pánico en toda regla o una reacción fóbica.
Síntomas
Los síntomas de la ansiedad pueden variar de una persona a otra, de una situación a otra e incluso de un día para otro. Entre los signos se incluyen:
- Pupilas dilatadas
- Aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial
- Vasos sanguíneos periféricos oprimidos
- Flujo sanguíneo desviado hacia los músculos esqueléticos
- Respiración acelerada
- Aumento de la sudoración
Algunas personas que sufren ansiedad pueden sufrir ataques de pánico graves o síntomas físicos debilitantes. Entre ellos se pueden incluir:
- Falta de aire
- Palpitaciones
- Dolor en el pecho
- Vértigo.
- Sofocos o escalofríos
Consecuencias en el buceo
El mar puede ser una fuente importante de estrés para algunas personas. A medida que aumenta el estrés, la capacidad del buceador para reconocer la situación y reaccionar adecuadamente disminuye.4 En una situación exigente, es fundamental que el buceador sea capaz de reconocer y romper el ciclo creciente de estrés antes de que alcance el nivel de pánico. Los buceadores pueden presentar algunos síntomas y comportamientos específicos, entre los que se incluyen:
- Respiración acelerada o hiperventilación
- Tensión muscular
- «Agarre con fuerza»
- Mirada «desorientada» o evitación del contacto visual
- Irritabilidad o falta de concentración
- El comportamiento de «huir hacia la superficie»
- Las demoras, por ejemplo, tardar demasiado en ponerse el equipo o en entrar al agua
- Problemas auditivos o imaginarios
- Ser demasiado hablador o volverse introvertido
- Mantenimiento de los elementos de contacto, por ejemplo, la escalera de baño o la línea de fondeo
A los profesionales del buceo se les enseña a reconocer los signos y síntomas del estrés, tanto en ellos mismos como en los alumnos y los buceadores noveles. En muchos casos, identificar y eliminar un factor estresante concreto puede ayudar a aliviar la ansiedad. Sin embargo, habrá ocasiones en las que los buceadores recreativos sigan sintiéndose aprensivos, y es posible que las razones no sean evidentes a simple vista. Dependiendo de las motivaciones de los buceadores para seguir buceando y de su disposición a trabajar para resolver sus ansiedades, existen técnicas psicológicas que pueden resultar útiles para superar estos problemas. Una ansiedad leve no tiene por qué ser una contraindicación para el buceo recreativo. Los profesionales del buceo aprenden a intervenir antes de que ese estrés se vuelva excesivo y provoque agotamiento, pánico o un accidente de buceo o una muerte.
Entre los factores de estrés habituales en el buceo se incluyen:
- Presión de tiempo: las tablas de buceo limitan el tiempo que se puede permanecer a distintas profundidades. Planificar y respetar los límites sin descompresión supone una fuente importante de estrés, sobre todo cuando se suma a la carga de trabajo.
- Sobrecarga de tareas: consiste en realizar o gestionar demasiadas cosas a la vez. Un ejemplo es el de un buceador que intenta sujetar una linterna y una cámara mientras se desplaza en un entorno con techo. Es fácil centrarse en una tarea y dejar de lado las demás cuando esa tarea es complicada o especialmente exigente. Esto se conoce como «estrechamiento perceptivo».
- Superar los límites: ir más allá de las limitaciones físicas o exigirse demasiado, ya sea física o mentalmente.
- Condiciones ambientales: entre ellas se incluyen los lugares de inmersión desconocidos, las corrientes y las condiciones en la superficie, así como el buceo en aguas frías, con visibilidad reducida o de noche.
- Falta de preparación: una preparación o entrenamiento insuficientes para una inmersión concreta pueden suponer un factor de estrés importante.
- Consideraciones sobre el equipo: bucear con equipo nuevo o desconocido, o con equipo (por ejemplo, un traje seco) con el que no se tiene suficiente experiencia o formación.
- Bucear por motivos equivocados: esto incluye la presión de grupo, bucear más allá de los límites de seguridad «solo por la emoción», bucear cuando uno no se siente bien o está enfermo (mareado o con resaca), bucear porque un amigo lo hace, bucear para guardar las apariencias o bucear por miedo a quedarse fuera.
La práctica y la formación adicional pueden ayudar a reducir la ansiedad. A veces, los instructores pasan por alto la importancia de la paciencia y la práctica repetida a la hora de hacer que los alumnos se sientan cómodos en aguas abiertas. Algunos alumnos necesitarán más tiempo y práctica, o requerirán clases individuales en áreas concretas. Cabe destacar que siempre es aceptable no participar en una inmersión por cualquier motivo.
Afecciones médicas
Ciertas afecciones médicas pueden provocar ansiedad: la anemia, prolapso de la válvula mitral (una afección cardíaca), síntomas premenstruales, síntomas de la menopausia, diabetes, hipoglucemia (un nivel anormalmente bajo de glucosa en sangre), trastornos de la tiroides y de las paratiroides, asma y algunas infecciones sistémicas.5 Junto con otros factores estresantes, uno o varios de ellos podrían constituir una combinación potente y peligrosa.
Superar la ansiedad
Hay formas de tratar y superar la ansiedad. Consulta con tu médico para ver qué opciones hay disponibles. El tratamiento puede incluir medicación, terapia con un profesional cualificado o una combinación de ambas cosas. Comprender los mecanismos de la ansiedad te ayudará a entender cómo pueden funcionar los posibles tratamientos y técnicas.
John R. Yarbrough, Ph.D.
Referencias
1 Barlow, David H. (1988). Anxiety and its Disorders: The Nature and Treatment of Anxiety and Panic. New York: Guilford Press.
2 Professional Association of Diving Instructors. (1999). The PADI Divemaster Manual. Rancho Santa Margarita, CA: PADI.
3 Smith (1979) as discussed in Gilliam, Bret. (1995). Deep Diving: An Advanced Guide to Physiology, Procedures and Systems. San Diego: Watersport Publishing.
4 Hardy, William, Jr. (1997). Psychiatric Physician Assistant Protocol: A Handbook for Mid-Level Psychiatric Practitioners. Tyler, TX: William Hardy, MS, PA-C.
5 DuPont, Robert L. (1987). Phobia: A Comprehensive Summary of Modern Treatments. NY: Brunner-Mazel.
6 Gilliam, Bret. (1995). Deep Diving: An Advanced Guide to Physiology, Procedures and Systems. San Diego: Watersport Publishing.
7 Maultsby, Maxie C., Jr. (1984). Rational Behavior Therapy. Englewood Cliffs, NJ: Prentice-Hall.